lunes, 5 de diciembre de 2011

Por: Antonio Salgado

Educación en un Mundo en Crisis: Límites y Posibilidades frente a RIO + 20
GT Educación
El cambio de paradigmas en el contexto de múltiples crisis.
El buen vivir como elemento esencial en la sustitución paradigmática.
Antonio Salgado – CEAAL - México

Cómo pensar para pensar el mundo, para pensarnos en el mundo y para ser en el mundo
Cómo pensar para pensarnos en el otro y para ser en el otro
Cómo actuar en consecuencia con ese pensar emergente, para transformar el mundo, para transformarnos en el mundo y para ser el mundo(*)
El mundo actual se encuentra confrontado por múltiples crisis. Se habla, de manera sistemática, de crisis política, económica y financiera, institucional, ambiental y social, la convergencia de estas múltiples crisis ha llevado a afirmar que se transita por una crisis de civilización.
Esta situación, que ahora se vislumbra planetaria, es consecuencia del paradigma civilizatorio dominante, que ha favorecido un modo de producción y, este a su vez, un estilo de vida basado en el consumo, ignorando los ritmos y límites biofísicos de la naturaleza y los estilos de vida de las múltiples sociedades que habitan y coexisten entre sí y con en el planeta.
El momento se torna paradójico, las sociedades de mercado establecen un modo particular de “ser” en el mundo, un estilo de vida eminentemente diferenciador, injusto e inhumano. Las grandes contradicciones sociales, crean el mismo tiempo, las condiciones para la emergencia de una conciencia crítica al sistema en donde los movimientos sociales surgen y se expresan en los contextos modernos, por el derecho a ser y por el derecho a vivir una vida digna construyendo desde el quehacer planteamientos y estrategias alternativas de acción articulada entre diferentes actores y escalas, lo local, lo regional, lo nacional y también la acción global.
Una de las riquezas de estos planteamientos alternativos, es que han sabido escuchar y nutrirse de entre las voces tradicionalmente invisibilizadas, negadas y deslegitimadas por las élites del poder. A partir del reconocimiento de la interculturalidad como base para el entendimiento de los pueblos, se ha escuchado el pensamiento, el sentido y significado del pensar-hacer de diversos pueblos originarios y entre ellos se han encontrado puntos de articulación relacionados con sus visiones sobre la vida de las personas, de la comunidad y de la colectividad, que se basan en principios de confianza, complementariedad, correspondencia y ayuda mutua.
El pensamiento convergente del buen vivir se construye, desde los pueblos originarios, como un paradigma alternativo que propone la armonización de nuestras relaciones personales, comunitarias, sociales y con la naturaleza, como la alternativa para la transformación de la humanidad y del planeta.
Estamos entonces ante un momento que parece de rupturas, puesto que supone el desgaste de un modelo de referencia, el paradigma dominante, y con ello la emergencia de un paradigma alternativo que explique mejor nuestro posicionamiento y quehacer frente y en el mundo. Sin embargo, debemos reconocer que el paradigma dominante “ha tenido la capacidad de incorporar conceptos que provenían de discursos alternativos”(I) y por ello pareciera que la sustitución paradigmática se vuelve más lenta.
Desde la educación popular, se ha discutido ampliamente, la conceptualización de paradigmas y para diferenciarse del paradigma dominante y situar su pensar-hacer en la postura crítica, establece como concepto el término de “paradigmas emancipadores”, entendidos como el conjunto de planteamientos teóricos y políticos alternativos al “pensamiento y modelo único”(II), es decir se convierten en un referente para la acción, ya que “dan cabida a las visiones y propuestas que muestran su desavenencia con las desigualdades y asimetrías del orden imperante, por lo que prefiguran una sociedad justa y humanizada… Se traduce en conceptos operativos, susceptibles de enriquecerse desde las diversas prácticas y corrientes contestarías de pensamiento que se oponen al sistema de dominación múltiple y sus causas”(III). En este contexto, el buen vivir también traducido como “vida en plenitud”(IV) es un paradigma emancipador.
La pregunta que queda en la discusión y que motiva las presentes líneas es ¿cómo consolidar este paradigma?
Tomas S. Khun señala que un paradigma tiene dos componentes principales, la matriz disciplinaria y la matriz sociológica. Como parte de la matriz disciplinaria se incluye la comunicación y los libros de texto, haciendo referencia implícita a un proceso educativo, que forme a las personas en los elementos conceptuales y metodológicos del paradigma en cuestión. Por otra parte, pero en vinculación con el anterior, la matriz sociológica se refiere a la comunidad que vive y tiene como referente dicho paradigma.
En este sentido la labor educativa se convierte en el elemento principal para formar la matriz disciplinaria desde esta postura crítica actores sociales que de manera consciente y decidida, afirmen su pertenencia a una comunidad que tiene como base un nuevo paradigma, en este caso el paradigma del buen vivir.
Sin embargo, no basta adscribirse o reconocerse como parte de una comunidad, es preciso que cada integrante de la comunidad viva los valores éticos, políticos y filosóficos que enmarcan el paradigma y por tanto que su comunidad de pertenencia vibre y comunique en la esperanza a otras comunidades de su hacer en este “nuevo” paradigma.
En la medida que vivimos y comunicamos desde los marcos del paradigma del buen vivir, vibramos y creamos sinergias. Vivimos y comunicamos desde nuestro quehacer y desde nuestra práctica cotidiana que, considerando los principios y valores del buen vivir, teje lazos entre personas y densifica relaciones en distintos niveles, desde la escala doméstica, la organización de barrios, la comunidad o las relaciones intercomunitarias. Constituyendo así elementos fundamentales para la consolidación y sustitución paradigmática.
En este sentido nos permitimos sugerir algunos elementos que nos permitan, con base en el reconocimiento de quienes vivimos y comunicamos los paradigmas emancipadores, hacer y vivir una nueva comunidad.
· Reconocer que nos relacionamos a partir de lo que sentimos, creemos, pensamos y sabemos;
· Reconocer que éstos aspectos, se convierten en elementos constitutivos de nuestra personalidad y que son una construcción social y cultural. Son aprendizajes de la cultura a la que pertenecemos;
· Reconocer los propios marcos de referencia, desde los que me estoy comunicando con el otro y reconocerme en el otro, en la diferencia;
· Establecer un diálogo de saberes que permita el intercambio basado en el respeto;
· Aspirar a la síntesis cultural, que implica que yo aprendo del otro mientras el otro aprende de mí y así el pensamiento se alimenta, se reordena, se afirma, se re- afirma. Se construye y reconstruye permanentemente;
· No querer cambiar al otro porque no es como yo. La imposición siempre es la negación. Reconocer el derecho de “ser” y reconocer en el otro los derechos humanos que yo mismo poseo;
· Construir con el otro las posibilidades de la conciencia crítica;
· “Ser con el otro”, porque he aprendido a ser conmigo mismo, a estar orgulloso de quién soy y de donde vengo.
· Reconocer las amenazas del contexto, de lo global en lo local y como el otro y yo las vivimos y las exteriorizamos.
· Construir ciudadanía, como una tarea intencionada de voluntades colectivas articuladas y llenas de sentido.
· Estar dispuesto a conocer los aportes de otras culturas y estar dispuestos a compartir mis propios valores. ¿Qué se del otro, qué sabe el otro de mí? ¿hasta dónde estoy dispuesto a compartir, compartirme con el otro?
· Trascender la relación entre otredades, para empezar a construir un nosotros, en función de los proyectos y aspiraciones compartidas.
· Comprometerme con la solidaridad y la ayuda mutua
· Comprender y respetar las necesidades de los otros y las mías propias.
· Reconocer las propias debilidades y carencias para trascenderlas en el diálogo colectivo que reconstruye las fortalezas.
· Estar dispuesto a reconocer los conflictos y a buscar soluciones para el bien común, vía el diálogo y la negociación
· Otras más que cada quién puede aportar
Finalmente, quisiéramos señalar en palabras de Huanacuni que “el reto y la oportunidad que tenemos frente a nosotros, en este contexto de múltiples crisis, es justamente la aplicación de toda un cosmovisión y paradigma “antiguo” y “nuevo” a la vez, en la práctica real, impulsada en gran parte desde la generación e implantación acciones en el marco del vivir bien”(V).

(*)J. Antonio Salgado. Reflexión a partir de mesas de trabajo. Reunión Intermedia CEAAL. El Salvador, 2010.
(I)Torres Carrillo, Alfonso, La educación popular. Trayectoria y actualidad, Editorial El Búho, Colombia, 2008, p. 90.
(II) Torres, Education, 2008, p. 90.
(III)Leis, Raúl. Los desafíos de la educación popular y del CEAAL (Consejo para la Educación de Adultos en América Latina), 2007. Diapositivas consultado en Torres Carrillo, Alfonso, “Educaciòn popular y paradigmas emancipadores” en Educaciòn popular: Recreándola en nuestros tiempos, La Piragua, Revista Latinoamericana de Educación y Política, Número 30,/2009, pp 11 – 32.
(IV) Para conocer el análisis linguistico del término, se recomienda consultar Huanacuni Mamami, Fernando, Buen vivir/Vivir bien, Filosofía, políticas, estrategias y experiencias regionales andinas, CA-OI, 2010, 80p.
(V)Huanacuni, Good living, 2010, p 56.

No hay comentarios:

Publicar un comentario